lunes, 18 de marzo de 2019

texto 2

Orientación Vocacional. Una perspectiva crítica
Rascovan, Sergio (2005). Buenos Aires: Paidós
5. LOS DISPOSITIVOS DE ORIENTACIÓN VOCACIONAL
Los especialistas son aquellas personas que saben cada vez más sobre
menos, hasta que, finalmente saben todo sobre nada y nada sobre todo.
Aldous Huxley
En otro escrito (Rascovan, 1998) nos hemos dedicado a distinguir distintos
tipos de intervención en orientación vocacional. Advertíamos que
bajo el rótulo de orientación vocacional se encaran prácticas muy diferentes
y que era necesario organizar de algún modo el campo de las intervenciones.
En general se trata de prácticas no excluyentes, más bien, complementarias.
Así, por ejemplo, en países de lengua inglesa diferencian entre
counseling y guidance. Hay autores que denominan guidance a la orientación
educacional y ubican en ella acciones tales como el planeamiento de
programas y de materias relacionadas con la temática vocacional, el espacio
de consultoría, la información de las diferentes opciones de estudio y/o
trabajo. Mientras que el counseling es una intervención personalizada basada
en el acompañamiento personal a través del asesoramiento y del
“consejo” profesional.
Por nuestra parte, hace varios años hemos distinguido tres tipos de intervención
en el campo de la orientación vocacional: la pedagógica, la
psicológica y la sociológica. Cada intervención se corresponde, esquemáticamente,
con alguna de las dimensiones del campo vocacional.
Recordemos que en el campo vocacional se pueden distinguir el sujeto
que elije (dimensión subjetiva), los objetos a elegir y el contexto en el que
dicha relación se produce (los últimos dos corresponden a la dimensión
social). Restringirlo a sólo una de sus partes es escamotear su complejidad.
Toda elucidación y análisis del campo debe tener presente que no se trata
de un objeto discreto. Es decir, pensar –e intervenir- sobre los problemas
vocacionales desde un paradigma de la complejidad implica no reducirlos
a sólo una de sus dimensiones. Para ello se hace necesario pensar con criterios
transdisciplinarios, manteniendo a raya la lógica binaria-excluyente
propia del pensamiento positivista.
Promover un abordaje de los fenómenos humanos con un criterio transdisciplinario
es asumir el desafío de pensar lo complejo desde la complejidad.
Este pensar y hacer no supone borrar o desconocer las disciplinas con
sus propios objetos de estudio. Pero ninguna disciplina por sí sola podrá
abarcar la complejidad del campo.
Entendemos la intervención psicológica como aquella enfocada en el
sujeto que elije. Hay muchas formas de intervención psicológica; por
nuestra parte apoyamos la llamada modalidad clínica con una orientación
psicoanalítica como proceso de acompañamiento. Un proceso de estas
características implica crear las condiciones para que el joven –que demanda
ser escuchado en su singularidad- pueda encontrarse consigo mismo,
con su historia personal y colectiva, con su particular ubicación familiar,
con sus deseos, con sus limitaciones y sus recursos personales y materiales.
La indagación sobre los aspectos personales está centrada en la exploración
de las identificaciones, en la elaboración de los conflictos que obstaculizan
la toma de decisión y en el análisis de la forma particular que el
sujeto consultante tiene de “ver” o pensar la realidad social y cultural. De
manera que se busca favorecer cierta elucidación de los condicionantes
subjetivos y sus determinaciones inconscientes.
La intervención psicológica se basa en la tarea de descifrar en el marco
de una relación transferencial el enigma de cada sujeto, la búsqueda de su
propio deseo. Acompañar al consultante en este desafío tiene un objetivo
específico: promover elecciones en torno de su proyecto de vida futuro
básicamente en el área del trabajo y/o el estudio. Pero además tiene un
objetivo menos específico: lograr que la experiencia entre el consultante y
el profesional que lo acompaña le otorgue al primero la posibilidad de reconocerse
como sujeto al que algo le falta y que, por lo tanto, tiene que
“salir” a buscar. La búsqueda es incesante –y en cierta medida imposible-,
no se detiene, ya que no hay un objeto que satisfaga absolutamente a un
sujeto.

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